El vehículo de tres ruedas olvidado de Volkswagen: el concepto de scooter

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Antes de que los vehículos eléctricos y la tecnología híbrida se generalizaran, los fabricantes de automóviles exploraron formas radicales de maximizar la eficiencia del combustible. Volkswagen llevó esta búsqueda al extremo en 1986 con el concepto Scooter: un automóvil extraño pero funcional de tres ruedas con puertas de ala de gaviota. Este vehículo no fue simplemente un ejercicio de diseño; Era un prototipo completamente probado que desdibujaba la línea entre automóvil y motocicleta, ofreciendo una visión intrigante de un futuro automotriz alternativo.

El diseño radical

Presentado en el Salón del Automóvil de Ginebra, el Scooter destacó incluso entre los concept cars. Mientras que el Autozam AZ-1 de Mazda se hizo conocido más tarde por su pequeño tamaño y sus puertas de ala de gaviota, el Scooter era técnicamente más corto. El vehículo combinaba la mecánica de un Volkswagen Polo con un diseño poco convencional de tres ruedas, pesaba tan solo 550 kilogramos (1,212 libras) y medía sólo 3,175 milímetros (125 pulgadas) de largo.

Este diseño liviano se combinó con un modesto motor de 1.1 litros que producía 40 caballos de fuerza, que enviaba potencia a las ruedas delanteras a través de una caja de cambios manual de cuatro velocidades. La aerodinámica del Scooter fue sorprendentemente efectiva, con un coeficiente de resistencia aerodinámica de solo 0,25, lo que le ayudó a alcanzar un rendimiento estimado de 60,3 millas por galón (3,9 litros/100 km) a 56 mph (90 km/h).

Rendimiento y seguridad

A pesar de su pequeño motor, el Scooter podía alcanzar los 100 km/h (62 mph) en 14,8 segundos, con una velocidad máxima de 160 km/h (100 mph). Una versión más potente presentaba un motor de 1,4 litros y 90 caballos de fuerza, lo que reducía el tiempo de 0 a 62 mph a 8,5 segundos y aumentaba la velocidad máxima a 135 mph (220 km/h).

Sorprendentemente, la seguridad no fue una idea de último momento. Volkswagen diseñó el Scooter para resistir un impacto frontal de 50 km/h (31 mph), integrando una zona de deformación para cumplir con los estándares regulatorios europeos y americanos. Los folletos de la compañía en ese momento promocionaban el vehículo como “tan seguro como un automóvil pero tan divertido como una motocicleta”.

Peculiaridades y oportunidades perdidas

El scooter tenía varias características únicas: puertas de ala de gaviota extraíbles que debían dejarse en casa, una ventana trasera desmontable para una experiencia al aire libre y tubos de escape dobles que flanqueaban la única rueda trasera. Su interior ofrecía un espacio mínimo para dos pasajeros, con una capacidad de carga útil de sólo 463 libras (210 kilogramos).

El proyecto no fue sólo una obra maestra; Se sometió a rigurosas pruebas en el campo de pruebas de Volkswagen en Ehra-Lessien. El ingeniero jefe Ulrich Seiffert intentó asociarse con un pequeño fabricante para poner en producción el Scooter, pero el plan finalmente fracasó.

Legado y conceptos posteriores

Aunque el Scooter nunca llegó a producirse en masa, Volkswagen revisó el concepto de vehículo ultraeficiente con el Concepto de 1 litro en 2002, el L1 en 2009 y, finalmente, el XL1 de edición limitada en 2013. El XL1, a diferencia del Scooter, utilizó un tren motriz híbrido enchufable con un motor diésel de 0,8 litros y un motor eléctrico, produciendo solo 200 unidades.

La historia del Scooter destaca un período de experimentación automovilística en el que se consideraron seriamente ideas radicales, aunque nunca se materializaron por completo. El legado del concepto sigue vivo en la búsqueda continua de Volkswagen de la eficiencia del combustible, lo que demuestra que incluso las ideas más extravagantes pueden influir en los diseños futuros.