En 1991, Toyota mostró al mundo que podía construir un cupé funcional y divertido de conducir que pesara menos de 1,000 libras. El concepto AXV-IV, presentado en el Salón del Automóvil de Tokio, no fue sólo una curiosidad; Fue un experimento audaz de reducción radical de peso. Este auto demuestra que el desempeño no requiere volumen. Con 133.8 pulgadas de largo (sólo un poco más grande que un auto kei moderno), el AXV-IV pesaba solo 992 libras, menos de la mitad del peso de un Toyota Corolla contemporáneo.
La búsqueda de la masa mínima
El AXV-IV alcanzó su estatus de peso pluma gracias a una ingeniería obsesiva. Se utilizaron ampliamente paneles de carrocería de aluminio, componentes de magnesio y plásticos reforzados con fibra. Incluso la suspensión se basaba en resortes de resina que también funcionaban como brazos. Los neumáticos, de tamaño 135/55R16, fueron elegidos para ofrecer una resistencia mínima a la rodadura, priorizando la eficiencia sobre el agarre.
¿Por qué es importante esto? El peso del automóvil es un factor crítico tanto en el rendimiento como en la economía de combustible. La reducción de masa mejora la aceleración, el manejo y el frenado y, al mismo tiempo, reduce las emisiones. La tendencia actual hacia vehículos más grandes y pesados hace que el experimento de Toyota sea aún más sorprendente.
Rendimiento y eficiencia: un enfoque equilibrado
A pesar de su diminuto tamaño, el AXV-IV no se trataba sólo de ser ligero. Toyota lo posicionó como un “viajero personal con un rendimiento de conducción y comodidad superiores”. Un diseño de tracción trasera, una caja de cambios manual y un motor de dos tiempos de 0,8 litros (que produce 63 caballos de fuerza) sugieren un enfoque en el manejo ágil en lugar de la velocidad absoluta.
La eficiencia aerodinámica del coche, con un coeficiente aerodinámico de 0,30, también era impresionante para su época. Toyota redujo el diseño a lo esencial, priorizando la función sobre la estética innecesaria. Las cifras de consumo de combustible no se publicaron, pero la construcción liviana lo habría hecho notablemente ahorrativo.
Un vistazo al futuro de Toyota
La influencia del AXV-IV se puede ver en diseños posteriores de Toyota. Las luces traseras eran una vista previa de las del RAV4 de 1994, y los elementos del diseño presagiaban el MR2 de tercera generación. Más recientemente, el concepto S-FR 2015, aunque nunca producido, y la línea GR actual (GR86, Supra y futuras posibilidades de Celica/MR2) muestran que Toyota sigue comprometida con los autos enfocados en los entusiastas.
La muerte de los pequeños coches deportivos
El AXV-IV es un recordatorio de un segmento en desaparición: los autos deportivos livianos y asequibles. Desde su debut, casi todos los autos deportivos kei japoneses han sido descontinuados: el Honda Beat (1996), el Mazda Autozam AZ-1 (1994) y el Suzuki Cappuccino (1996). Sólo queda el Suzuki Copen, pero la producción finalizará el próximo año. El AXV-IV encarna una filosofía de diseño que es cada vez más rara en la ingeniería automotriz moderna.
El compromiso de Toyota con los automóviles de alto rendimiento, a pesar de la tendencia más amplia de la industria hacia vehículos más grandes, sugiere un posible resurgimiento de esta filosofía. El GR GT y el próximo desarrollo de motores apuntan a un futuro en el que los coches ligeros y atractivos todavía podrían tener un lugar.


























