Artcurial subastará en París un Mercedes-Benz 300SL de 1957 notablemente original, lo que representa una importante oportunidad para los coleccionistas. El vehículo destaca no sólo por su estatus icónico, sino también por su condición sin restaurar y una historia de propiedad convincente ligada a una figura inusual: Claude Foussier, el hombre que introdujo Coca-Cola en Europa.
El auge de los vehículos de clase de preservación
El mundo de los autos de colección ha visto un aumento en la demanda de los llamados vehículos de “Clase de Preservación”, autos que se mantienen prácticamente intactos y conservan su pátina e imperfecciones originales. Esta tendencia refleja un creciente aprecio por la autenticidad, un rechazo a la restauración excesiva y el deseo de poseer una parte de la historia del automóvil exactamente como existía. El ganador del Concurso de Elegancia de Pebble Beach de 2024, un Bugatti Type 59 Sports de 1934, preparó el escenario para este cambio al ganar en condiciones completamente originales.
Una historia única: de Coca-Cola a las carreras
Foussier, empresario parisino y tirador al plato de nivel olímpico, encargó su 300SL directamente en el garaje del Royal-Elysées. Sus especificaciones estaban lejos de ser estándar. El automóvil fue construido con una actualización del motor NSL de alto rendimiento, lo que elevó su potencia a 240 caballos de fuerza en lugar de los 215 habituales. También optó por raras ruedas Rudge con bloqueo central y suspensión deportiva, creando efectivamente una variante de rendimiento anterior a AMG. La historia de Foussier es clave porque explica por qué este 300SL difiere tan dramáticamente del ejemplo típico.
Décadas de condición intacta
El vehículo pasó por pocas manos a lo largo de las décadas. En 1961 fue vendido a otro empresario parisino, John Piger, que lo conservó durante más de 50 años. El coche siguió funcionando hasta la década de 1990, aunque en sus últimos años tuvo un uso mínimo. En 2014 fue adquirido por el actual propietario, que ni siquiera lo lavó antes de la subasta. Sorprendentemente, el propietario vive en la misma dirección que alguna vez vivió Foussier, lo que completa el círculo del automóvil.
Importancia para los coleccionistas
La subasta representa más que la simple venta de un vehículo poco común. Es una oportunidad de poseer una parte de la historia del automóvil que encarna una época y una personalidad específicas. Los vehículos Preservation Class como este tienen entradas garantizadas a eventos de concursos de primer nivel, incluido Pebble Beach, donde ahora se valora el estado original por encima de la perfección. Sin duda, el precio será elevado, pero para los coleccionistas serios es una inversión en un activo único y cada vez más valioso.
Este 300SL ofrece una mirada poco común al pasado, conservado en su forma original. La historia detrás de él (desde su propietario único hasta su estado intacto durante décadas) lo convierte en una pieza destacada en el mundo de los autos clásicos.

























