El cambio de Europa hacia el GLP: una tendencia creciente a medida que Australia se aleja

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Mientras Australia elimina gradualmente el gas licuado de petróleo (GLP) para vehículos, Europa está experimentando un aumento en su adopción, impulsada por objetivos de asequibilidad y reducción de emisiones. Nuevos datos muestran que en 2025 se vendieron casi 350.000 automóviles propulsados ​​por GLP en todo el continente, lo que supone un aumento interanual del 9,8%.

El auge del GLP en Europa: asequibilidad y emisiones

El crecimiento está impulsado por una combinación de factores: impuestos más bajos en mercados clave como Italia, España y Francia hacen del GLP una alternativa atractiva para los consumidores. Más importante aún, los fabricantes de automóviles están aprovechando el GLP para reducir las emisiones promedio de CO2 de las flotas, ya que el combustible puede producir hasta un 20% menos de contaminación que la gasolina. Esto es crucial a medida que las regulaciones europeas son más estrictas sobre las emisiones de los vehículos.

El mercado está dominado por Renault y Dacia, que juntos representan el 89% de las ventas de automóviles a GLP. Dacia, en particular, tiene una cuota del 66%, con el modelo Sandero a la cabeza. En Rumania, las ventas de automóviles a GLP aumentaron un 47% tras la introducción de una nueva opción de motor y transmisión.

Impulso global más allá de Europa

La tendencia no se limita a Europa. Corea del Sur ha visto cómo el GLP se ha convertido en el combustible preferido para los camiones de una tonelada, superando incluso a los vehículos eléctricos en ese segmento. Japón depende en gran medida del GLP para sus flotas de taxis y mensajería, siendo el JPN Taxi híbrido de Toyota un excelente ejemplo.

Estos desarrollos resaltan un cambio más amplio hacia combustibles alternativos impulsado por preocupaciones ambientales y de costos. La ventaja económica del GLP –normalmente entre un 40% y un 50% más barato por litro que la gasolina– desempeña un papel importante, incluso teniendo en cuenta su menor densidad energética (que se traduce en un consumo de combustible aproximadamente un 20% mayor).

El camino divergente de Australia

La experiencia de Australia contrasta marcadamente. A pesar de la producción nacional de GLP, la popularidad del combustible ha disminuido desde el declive de la fabricación local de automóviles. Los surtidores de GLP, que alguna vez fueron el combustible elegido por los taxis y ofrecido por Ford y Holden, ahora están siendo retirados de muchas estaciones de servicio, lo que indica una rápida disminución en su uso.

La divergencia entre Australia y otros mercados subraya un punto crítico: las políticas y la inversión en infraestructura son cruciales para sostener la adopción de combustibles alternativos. Sin ellos, ni siquiera la abundante producción nacional es suficiente para mantener la relevancia.

En conclusión, mientras Australia se aleja del GLP, Europa y otras regiones lo están adoptando como una solución pragmática para reducir las emisiones y los costos del combustible. Esta tendencia demuestra que el futuro de la movilidad no es únicamente eléctrico; diversas alternativas de combustible desempeñarán un papel clave, especialmente cuando los incentivos económicos y el apoyo regulatorio se alinean.