El Nissan GT-R, un automóvil que constantemente desafió las expectativas y los estándares de desempeño europeos, está entrando en su capítulo final en su forma actual. La edición T-Spec 2025, terminada en un llamativo Millennium Jade y equipada con ruedas doradas de magnesio y frenos cerámicos de carbono, representa la culminación de casi dos décadas de innovación en ingeniería. Este no es sólo un coche; es una declaración.
Un legado de rebelión
La historia del GT-R comenzó a finales de los años 1960 como una versión de alto rendimiento del Skyline. Sin embargo, no fue hasta la generación R32 en 1989 que el GT-R se ganó el apodo de “Godzilla”. En una época en la que los fabricantes japoneses se adherían a un límite de potencia autoimpuesto de 276 CV, el motor de seis cilindros en línea biturbo del R32 entregaba mucho más, desafiando las convenciones con tracción total y una practicidad sorprendente.
Este fue un momento crucial: el GT-R demostró que el rendimiento de un superdeportivo no era exclusivo de las marcas alemanas, demostrando que la confiabilidad y la usabilidad diaria podían coexistir con una velocidad vertiginosa. El R35, lanzado en 2007, redobló su apuesta por este enfoque. Nissan abandonó la plataforma Skyline y creó un chasis, un tren motriz y una línea de montaje hechos a medida únicamente para el GT-R.
Complejidad de ingeniería y potencia bruta
El corazón del R35 es su motor V6 de 3,5 litros montado en la parte delantera, que ahora produce 562 CV en el T-Spec. Esta potencia se canaliza a través de un complejo sistema de tracción total que incluye una caja de cambios de doble embrague y un eje de transmisión secundario para distribuir la potencia a las ruedas delanteras. Los diferenciales activos garantizan una distribución precisa del par, maximizando el agarre en todas las condiciones.
A lo largo de su vida útil, el GT-R ha visto numerosas variantes, incluidos modelos centrados en la pista y ediciones Nismo de alto rendimiento con una amplia carrocería de fibra de carbono. El T-Spec logra un equilibrio al combinar actualizaciones mecánicas inspiradas en Nismo con un ajuste de suspensión más refinado.
La experiencia del conductor como ninguna otra
Detrás del volante, el GT-R se siente menos como un auto deportivo moderno y más como una bestia cruda e indómita. La aceleración es brutal y los turbos generan una oleada de potencia que te mantiene pegado al asiento. La dirección, aunque algo incómoda a bajas velocidades, responde increíblemente cuando se la empuja, proporcionando una conexión visceral con la carretera.
El sistema de tracción total permite un sobreviraje controlado, lo que hace que el GT-R sea sorprendentemente divertido y al mismo tiempo manejable. La suspensión, ajustada para brindar comodidad sin sacrificar el rendimiento, absorbe golpes e imperfecciones con sorprendente gracia. Este es un automóvil que exige respeto y recompensa a los conductores expertos con una sensación inigualable de velocidad y control.
El futuro sigue siendo incierto
Los planes futuros de Nissan para el GT-R aún no están claros. La marca se enfrenta a una competencia cada vez mayor por parte de los fabricantes chinos y al cambio hacia los vehículos eléctricos. Si bien los ejecutivos insinúan un sucesor, aún no se han tomado decisiones concretas.
El legado del GT-R no se trata sólo de cifras de rendimiento; se trata de ingeniería con audacia y voluntad de desafiar el status quo. Un nuevo GT-R no sólo atraería a los entusiastas; reforzaría la credibilidad de ingeniería de Nissan. Nissan debe honrar este legado: no nos defraude.
Especificaciones:
- Modelo: Nissan GT-R T-Spec MY25
- Motor: V6 de gasolina de 3,5 litros, biturbo
- Potencia/Par: 562bhp / 633Nm
- Transmisión: Automática de doble embrague y seis velocidades, tracción en las cuatro ruedas
- 0-62 mph: 3,6 segundos
- Precio: ¥22,891,000 (£110,815 estimado)






















