McLaren en la pista de F1 de Miami: la realidad versus el sueño

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El Gran Premio de Fórmula 1 de Miami prometía un espectáculo como ningún otro: autos corriendo a lo largo de la Bahía de Biscayne, pasando por la arena y cruzando el puente hacia el puerto. ¿El resultado real? Una pista construida dentro de los estacionamientos del Hard Rock Stadium, un mundo alejado del brillo de South Beach. A pesar de ello, conducir un McLaren en el Autódromo Internacional de Miami es una experiencia que vale la pena explorar.

La pista: una realidad suburbana

El Autódromo Internacional de Miami, el primer circuito de F1 propiamente dicho de la ciudad, está ubicado a 40 minutos al norte de South Beach, enclavado en los suburbios. El concepto original (una pista en el centro con vistas al mar) se dejó de lado en favor de una solución más factible: utilizar la infraestructura existente del estadio. Esto tiene sentido logístico; tribunas, instalaciones y estacionamiento ya están instalados. Pero también significa que la pista carece del icónico telón de fondo de Miami que muchos esperaban.

La experiencia amplificada de McLaren

McLaren Amplified, un evento celebrado como parte de las activaciones de Art Basel del fabricante de automóviles, otorgó a un grupo selecto acceso al Autódromo. Tanto periodistas como clientes pudieron probar los vehículos de alto rendimiento de McLaren, incluidos el Senna, GT, Artura y el más nuevo 750S. La pista de 3,4 millas cuenta con 19 curvas, cambios de elevación moderados y dos rectas largas, aunque para este evento se utilizó una versión acortada que omite las curvas 4 a 8.

En la pista: curvas cerradas y velocidad bruta

Conducir el McLaren 750S en el Autódromo es apasionante. La pista es notablemente estrecha, con barreras de concreto recubriendo casi cada centímetro, lo que no deja lugar a errores. La recta delantera permite una velocidad impresionante, que recuerda al Virginia International Raceway, pero más plana. Las curvas 2 y 3 se pueden tomar a toda velocidad en el ágil 750S, lo que conduce a una recta trasera donde es esencial frenar con fuerza antes de las curvas 11 a 13.

Las secciones más lentas (curvas 14 y 15) están cerca de curvas de 90 grados que reducen drásticamente la velocidad. Sin embargo, en la recta de atrás es donde brilla el V-8 biturbo del 750S, aunque no se acerca a las 211 mph alcanzadas por Lance Stroll en un auto de F1. Los giros finales te llevan de regreso a la línea de salida/meta. La pista no es demasiado técnica y favorece las transiciones de alta a baja velocidad en lugar de maniobras complejas.

El 750S: un superdeportivo refinado

El McLaren 750S es una máquina extraordinaria. Se basa en el ya impresionante 720S y ofrece aún más potencia, agilidad, dirección más precisa y una cabina lujosa. Es un testimonio de la destreza de ingeniería de McLaren.

Verificación de la realidad: no es el Miami que imaginaste

Si bien conducir en una pista de F1 es una experiencia imprescindible, el Autódromo de Miami carece del glamour que muchos esperaban. En lugar de correr por el centro con rascacielos alzándose sobre ti, estás navegando por un estacionamiento. Sin embargo, McLaren Amplified brinda la oportunidad de experimentar un circuito real de F1 de primera mano y, al volante de un superdeportivo de 740 hp, es una experiencia que vale la pena vivir.

El Autódromo es una pista funcional, pero no captura la energía vibrante de Miami. Aún así, para aquellos que tienen la suerte de participar, es un viaje emocionante.