Ford está cambiando fundamentalmente su enfoque hacia los deportes de motor, y el director ejecutivo Jim Farley declaró que “Ford Racing ya no puede ser un departamento de marketing”. El renovado enfoque de la empresa no se trata sólo de la visibilidad de la marca; se trata de aprovechar directamente la experiencia en carreras para diseñar mejores vehículos de carretera, con el objetivo de convertirse en “el Porsche del todoterreno” y competir eficazmente en el lucrativo mercado de vehículos de alto rendimiento.
De la marca a la ingeniería
Durante décadas, los fabricantes de automóviles han tratado las carreras como un costoso ejercicio de marca, donde los retornos financieros son difíciles de medir más allá de vagas ganancias en “conocimiento de marca”. La nueva estrategia de Ford es diferente: integrar las operaciones de carreras directamente en el desarrollo de vehículos. El objetivo es garantizar que las lecciones aprendidas en la pista se traduzcan en mejoras tangibles en los automóviles de consumo, un modelo del que fueron pioneros gigantes europeos como Porsche y Ferrari.
“Nuestra idea para Ford Racing es que ellos realmente diseñen vehículos de carretera. Ellos diseñarán nuestros superdeportivos de próxima generación, el nuevo Mustang SC”. – Jim Farley, director ejecutivo de Ford
Este cambio se puso de manifiesto en el Salón del Automóvil de Detroit, donde Ford dio a conocer una serie de iniciativas centradas en el rendimiento, incluido el Mustang Dark Horse SC sobrealimentado, el Bronco RTR y una asociación técnica con Red Bull Racing para la Fórmula 1. Pero estos no son sólo trucos de marketing; son parte de un esfuerzo más amplio para hacer de las carreras una función central de ingeniería.
El creciente mercado de vehículos de alto rendimiento
La medida llega en un momento en que el mercado de vehículos de alto rendimiento, en particular camionetas y SUV, está en auge. Las versiones de rendimiento todoterreno (Raptor, Tremor, etc.) ya representan casi el 21% de las ventas de Ford en Estados Unidos, con un aumento de volumen de casi el 18% el año pasado. Se prevé que el mercado general de vehículos todoterreno alcance los 21.000 millones de dólares en 2033.
Este éxito está impulsado por la demanda de los consumidores de vehículos resistentes y especializados. La F-150 Raptor, inspirada en las carreras de Baja, sirve como un excelente ejemplo: lo que comenzó como un experimento financiado por marketing se ha convertido en una piedra angular de la línea de alto rendimiento de Ford.
Navegando por un panorama automovilístico cambiante
La reestructuración de Ford de su división de carreras también está impulsada por realidades económicas más amplias. La compañía anunció recientemente pérdidas por valor de 19.500 millones de dólares relacionadas con su programa de vehículos eléctricos y está lidiando con las condiciones regulatorias cambiantes y la creciente competencia de los fabricantes de automóviles chinos.
Al duplicar su apuesta por los rentables vehículos propulsados por gasolina y aprovechar la tecnología derivada de las carreras, Ford pretende mantener la estabilidad financiera mientras se adapta a una industria en rápida evolución. La compañía también está ampliando su modelo de negocio para incluir ventas directas de autos de carrera y repuestos, generando flujos de ingresos adicionales.
“Las carreras, las carreras populares, la venta de autos de carreras como lo ha hecho Porsche durante mucho tiempo: eso es un gran negocio”. – Jim Farley, director ejecutivo de Ford
En última instancia, la estrategia de Ford es simple: si las carreras pueden mejorar los autos, serán la base para un futuro más rentable. El liderazgo de la compañía cree que un enfoque centrado en las carreras no sólo mejorará su línea de productos sino que también asegurará su posición en un panorama automotriz cada vez más competitivo.


























